Los peligros de la autoestima
 
Una de las principales causas de aflicción emocional en nuestra sociedad es la baja autoestima. El término autoestima se refiere a la valoración que cada persona hace de sí misma en función de cómo evalúa su rendimiento en las actividades o roles que considera importantes en su vida: me querré más o menos en función de si me percibo como una buena madre, estudiante, profesional, amiga, esposa, etc.
 
Si ponemos atención a esta definición, en seguida salta a la vista el principal inconveniente del concepto:
El grado en que me quiero y me valoro dependerá de lo  “bien” o “mal” que crea que me han salido las cosas.
 
Como todos sabemos, el resultado de nuestros esfuerzos raramente depende al 100% de nuestra conducta, ya que otros factores como las restricciones del entorno o el comportamiento de los demás pueden tener una enorme influencia. Tambien sabemos que (aunque a veces nos cueste aceptarlo) no somos “súper mujeres” o “súper hombres” invencibles, y por ello a menudo cometemos errores.
 
Este tipo de valoración de uno mismo basada en el rendimiento, hace que el “cuánto nos queremos” cambie continuamente en función de factores que no siempre podemos controlar: nos inflaremos de orgullo cuando las cosas nos vayan bien, y nos autodespreciaremos como cucarachas cuando nos equivoquemos.
 
De esta manera , nuestro amor propio estará subido en una montaña rusa conducida por alguien o algo ajeno a nuestra voluntad. ¿Cómo podemos bajarnos de ella y construir la base de nuestro bienestar emocional sobre terreno firme?
 
En respuesta a esta pregunta, un interesante psicólgo norteamericano llamado Albert Ellis nos invita a sustituir el término “autoestima” por el de “Amor incondicional hacia uno mismo”.
VNP
 
 
Los peligros de la autoestima
 
lunes 25 de enero de 2010