Auto-aceptación incondicional
 
Dispuesto a sustituir el concepto de autoestima, el amor incondicional hacia uno mismo aparece como una bocanada de aire fresco y sobre todo sano.
 
Cuando uno se decide a practicar esta nueva filosofía se hace la siguiente promesa:
 
Ya no me voy a valorar en función de lo “bueno” o “malo” que sea en tal o cual campo. A partir de ahora me daré un aprovado o incluso sobresaliente de entrada, independientemente de mis errores cotidianos.
 
Esta nueva manera de relacionarse con uno mismo no implica dejar de detectar los propios errores ni dejar de aprender de los mismos. Seguiremos haciendo este útil proceso, pero sin dejar que el autodesprecio o la culpabilidad lo acompañen.
 
Si elegimos probar esta nueva filosofía, al principio podemos sentir cierto temor a no rendir o trabajar tanto como antes, a “relajarnos” demasiado. Sin embargo, si persistimos en el cambio nos daremos cuenta de que nuestro grado de desempeño puede incluso aumentar. ¿A qué es debido esto? Es porque cuando pensamos, sentimos y actuamos sin temor a que nuestro ego y autoestima sean lastimados, podemos invertir toda la energía que antes se nos iba en forma de ansiedad en aquello que estamos haciendo en cada momento y  en consecuencia nuestros resultados mejoran.
 
También podemos practicar esta nueva manera ver las cosas en nuestra relación con los demás, sobre todo con los más pequeños. Si valoramos a los niños por su esfuerzo y no por los resultados que obtienen les trasmitiremos el mensaje de que son valiosos tal y como son, y poco a poco aprenderan a quererse y respetarse a sí mismos de forma incondicional.
 
Juzgar los actos y no a las personas que los cometen (incluidos nosotros mismos) es un importante ejercicio de humildad y aceptación profunda de uno mismo y de los demás tal y como son.
 
VNP
Auto-aceptación incondicional
domingo 24 de enero de 2010