Auto-realizarse como persona
 
Seguramente todos conocemos a personas que, a pesar de tener las necesidades más básicas cubiertas, se empeñan en buscar nuevos retos, nuevas ilusiones, nuevas y sanas maneras de “complicarse la vida”. Encontramos así a jubilados que deciden iniciar aquellos estudios que no pudieron permitirse en su juventud, a personas que abandonan una vida llena de lujos para embarcarse en proyectos de cooperación al otro lado del globo, a parejas que se convierten en padres de acogida una vez ya han sacado adelante a sus hijos biológicos...
 
Aunque la lista sería interminable, existe un factor común a todas estas historias: la necesidad de seguir creciendo, de dirigir nuestras vidas a fines que van más allá de procurarnos comida, vestido y un techo. Éste impulso de auto-superación es una característica genuinamente humana que nos diferencia del resto de las especies animales y que es responsable de muchas de las producciones artísticas, culturales, científicas y filosóficas de la humanidad.
 
Los estudiosos han usado varios términos para referirse a esta tendencia, probablemente dos de los más utilizados sean: “tendencia a la auto-actualización” y “tendencia a la auto-realización”. Estas palabrejas intentan representar una observación compleja y con profundas implicaciones: los seres humanos sentimos algo en nuestro interior que nos impele a desarrollar progresivamente nuestro potencial personal.
 
Según varios autores, este impulso de auto-superación es una de las características presentes en las personas que llevan una vida plena: así, parece existir una relación importante entre este afán de auto-trascendencia y el bienestar personal.
 
De la misma manera, podemos observar fácilmente la otra cara de la moneda: cuando las personas dejan de dotar de sentido sus experiencias se sumen en un estado de profunda insatisfacción. El célebre Viktor Frankl llamó “neurosis noógena” a esa especie de vacío interior que sienten algunos seres humanos al percibir que sus vidas carecen de significado. La no satisfacción de la necesidad de auto-actualización es una de las causas de que a veces nos encontremos con personas que se deprimen a pesar de llevar una vida aparentemente afortunada: uno puede tener dinero, una familia maravillosa y un buen empleo y sentirse a la vez profundamente infeliz si todo esto no le ayuda a desarrollar su verdadero potencial.
 
Tu, al igual que todos los seres humanos, posees cualidades y destrezas especiales que te hacen único e irrepetible. Aunque estas características residen en tu interior, no se manifiestarán si no abres tu mente y tu corazón hacia ellas, si no las estimulas y les das la importancia que merecen. En este sentido, todos somos como una especie de diamantes en bruto esperando a ser descubiertos, pero con la peculiaridad de que nadie ajeno a nosotros mismos puede lograr que nuestra belleza salga a la luz.
 
Si sientes que tu vida actual no te llena, que hay algo en ella que no acaba de encajar, no te resignes pensando que son bobadas o que le pasa a todo el mundo, ya que esto no hará más que esconder el problema bajo la alfombra y dejar que poco a poco siga creciendo. Recuerda que gran parte de la inteligencia que poseemos no se basa en el lenguaje ni en la racionalidad: a veces vale la pena atender a nuestra intuición, a aquellas sensaciones profundas que nos indican si vamos o no por buen camino, si estamos interpretando o no el papel que nos corresponde en la relación con nosotros mismos y con los demás.
 
Prestar atención a nuestras necesidades de crecimiento y atenderlas constituye una de las claves más importantes para facilitar nuestra paz y de la de las personas con las que convivimos, ya que jamás seremos capaces de contribuir al bienestar ajeno si no hemos hallado previamente nuestro propio camino.
 
Si te resulta especialmente difícil conectar con la parte más intuitiva de tu propio yo, puede resultarte útil el observar e incluso imitar algunas de las facetas del comportamiento infantil. Los niños pequeños, a diferencia de la mayoría de los adultos, están mucho más abiertos a la experiencia, de manera que experimentan de manera especialmente auténtica sus propias necesidades y sensaciones, sin interponer ante ellas los muros de prejucios que solemos construir en la vida adulta.
 
Intentar adoptar por unos minutos esta actitud te facilitará el volver a experimentar estados como la ilusión, la curiosidad y, en definitiva, la pasión por la vida. Cuando encuentres aquello que hace revivir en ti aunque sólo sea una pizca de estas sensaciones, agárrate fuertemente a ello y no lo abandones: habrás encontrado una pequeña brecha por la cual acceder a tu auto-realización.
 
Practicar asiduamente aquellas actividades que te hacen sentir vivo constituirá poco a poco una de tus principales fuentes de energía y satisfacción. Se trata en definitiva de aventurarte a descubrir y comprender cuál es tu papel en este mundo y, dejando los miedos atrás, interpretarlo como sólo tu sabes. Como dijo Carl Rogers:
 
La felicidad consiste en atreverse a ser la persona que uno realmente es.
 
VNP
Auto-realizarse como persona
lunes 14 de febrero de 2011