Personalidad resistente al estrés
 
Probablemente te habrás preguntado alguna vez por qué razón algunas personas superan las vivencias traumáticas sin enfermar mientras otras no lo consiguen.
 
Intentando responder esta cuestión, Kobasa y Maddi introdujeron a principios de los años 70 el concepto de “Personalidad resistente”, que se encuentra íntimamente relacionado con la resiliencia. Su principal objetivo era averiguar cuáles eran las características que parecían proteger a algunos individuos frente a los sucesos estresantes.
 
Fruto de sus investigaciones concluyeron que las personas con personalidad resistente tenían en común tres características principales:
 
Al primero de estos rasgos lo llamaron “compromiso”. Al contrario de la actitud de alienación, el compromiso consiste en implicarse de forma plena en las actividades de la vida sin mirar hacia otro lado, es mostrar la intención y las ganas de afrontar exitosamente las circunstancias por muy duras o dolorosas que estas sean.
 
El segundo pilar en el que se basa la pesonalidad resistente es el “control”. Este concepto se refiere a la creencia de que la conducta que uno muestra influye en cómo se desarrolla la propia vida. Las personas resistentes no se ven a si mismas como víctimas indefensas de las circunstancias,  sino que se perciben como los protagonistas de sus vidas, de manera que pueden decidir e incidir en ellas. Esta característica, también llamada “locus de control interno”, es la contrapuesta a la desesperanza, que consistiría en pensar que uno no puede hacer nada para mejorar su situación. Al contrario de esta última, el control nos llena de energía y motivación para afrontar las situaciones.
 
La tercera característica que encontraron los autores en las personas con personalidad resistente es el “reto”. Éste surge al comprobar cómo estas personas no contemplan los cambios de la vida como una fuente de peligro, sino más bien como un hecho normal y necesario.  Aceptan que los cambios forman parte de la vida y que, aunque a veces resultan desagradables, son oportunidades únicas para crecer y seguir evolucionando como seres humanos.
 
Al contrario de lo que se podría pensar, esto no significa que las personas con personalidad resistente no se estresen como el resto de los mortales ante las situaciones difíciles, sino que perciben la situación estresante sosteniéndose en los tres pilares mencionados de forma que: se sienten comprometidos y dispuestos a afrontar las situaciones de la mejor manera posible, están convencidos de que la forma en que se comporten ante los hechos influirá en cómo éstos se desarrollen y conciben el cambio como una experiencia normal de la que siempre se puede aprender algo. Ésta manera de enfrentarse a la vida hace que su cuerpo muestre menos activación, evitando que enfermen como respuesta al suceso estresante y les proporciona una buena base para actuar de forma inteligente y constructiva ante la situación.
 
Otra conclusión interesante a la que llegaron los autores es que no nacemos teniendo o no teniendo personalidad resistente, sino que incorporamos este patrón de respuestas durante la infancia. Una vez habían comprobado que no se trata de unas características estáticas que siemplemente se poseen o no, los autores fueron más allá preguntándose si era posible adquirir los pilares de la personalidad resistente durante la adultez: la respuesta fue un rotundo sí.
 
Tarde o temprano todos deberemos afrontar situaciones difíciles como por ejemplo la muerte de alguien muy cercano o el padecimiento de una enfermedad. Si tenemos en cuenta este hecho seremos conscientes de la necesidad de trabajar día a día nuestros “cimientos” para que, llegado el momento,  no nos derrumbemos ante una fuerte ventolera.
 
El concepto de personalidad resistente nos ayuda a saber cuáles son los ingredientes necesarios para hacer frente a este tipo de situaciones sufriendo el menor daño posible. Puesto que estos ingredientes no se pueden conseguir a última hora, vale la pena tenerlos presentes en nuestra vida cotidiana para poder usarlos cuando sea necesario.
 
La próxima vez que te enfrentes a una situación complicada intenta potenciar dentro de ti las tres actitudes sobre las que se fundamenta la personalidad resistente. Si te sirve, puedes usar frases que te ayudarán a no dejarte llevar por la ansiedad y a conseguir la energía que necesitas para afrontar la situación. Algunos ejemplos son:
 
- “Soy capaz y estoy dispuesto/a para afrontar con éxito todo lo que la vida me depare.” (compromiso)
 
- “Aunque las cosas se pongan difíciles, yo siempre podré hacer algo para sentirme mejor.” (control)
 
- “Los cambios son algo natural en la vida, y aunque a veces no me gusten siempre podré aprender algo valioso al vivirlos que quizá no hubiera descubierto si éstos no se hubieran producido.” (reto)
 
La personalidad resistente al estrés es algo que se aprende.  La receta ya está a tu disposición, así que si te apetece puedes empezar a cultivar los ingredientes necesarios para convertirte, a cada minuto, en una persona más capaz de afrontar cualquier situación y hacer así tu vida aún más rica.
 
VNP
 
 
Personalidad resistente al estrés
miércoles 14 de julio de 2010