¿Qué es el Mindfulness?
 
La práctica de la meditación lleva miles de años formando parte de las filosofías orientales, especialmente en el marco de la tradición budista. Los beneficios de este entrenamiento no son, por lo tanto, ninguna novedad en el seno de estas culturas.
 
Sin embargo, no ha sido hasta hace relativamente poco cuando la ciencia ha aumentado su interés por este tipo de prácticas, adoptando estas técnicas como objeto de estudio. Fue en este contexto, en el que la meditación fue re-bautizada desde el ámbito de la psicología con el nombre de “Mindfulness”.
 
En esencia, todas las definiciones coinciden en que el mindfulness consiste básicamente en un estado mental en el cual se presta atención al momento presente, aceptándolo incondicionalmente, la cual cosa implica dejar de emitir juicios sobre el mismo.
 
Se considera que esta es una capacidad inherente al ser humano que se puede potenciar con un entrenamiento adecuado. Se produce una experiencia de mindfulness en cualquier ocasión en que uno está completamente centrado en una cosa, experimentando la misma sin evaluarla. Kabat-Zinn, uno de los pioneros en el estudio científico de las aplicaciones de esta técnica, define el mindfulness como “la encrucijada entre el aquí y el ahora”.
 
Existen numerosos momentos naturales de mindfulness en la vida cotidiana, como por ejemplo cuando degustamos por primera vez un plato culinario prestando atención a cada sabor, en lugar de atender a la conversación, al entorno o a lo que uno debemos hacer luego.
 
El entrenamiento en mindfulness consiste, según Bodhi,  en enseñar a la mente la habilidad de mantenerse abierta, en silencio y alerta contemplando el momento presente. Todos los juicios e interpretaciones deben suspenderse, o si ocurren, solo notificarse y abandonarse. Este último aspecto añade un elemento importante: cuando uno inicia su entrenamiento, es muy habitual que a la mente le cueste mantenerse en el momento presente. Cuando notamos que nuestra mente se escapa del aquí y el ahora, no debemos enfadarnos ni entrar en exigencias y luchas estériles: se trata simplemente de darnos cuenta y re-dirigir amablemente nuestro foco de atención de nuevo al aquí y ahora. Si nos vuelve a suceder, simplemente tomamos consciencia de ello, lo aceptamos y volvemos a re-conducir nuestra atención. Y así, una, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra vez.
 
A la larga, el entrenamiento en mindfulness nos posibilita experimentar las emociones sin disociarnos de ellas ni hacerlas más intensas de lo necesario. También nos permite experimentar un estado de relajación que nos posibilitará una mayor sensación de bienestar y la posibilidad de orientar nuestra conducta hacia donde lo deseemos de una forma serena, sin apegarnos excesivamente a la emoción que estamos sintiendo en ese momento.
 
Existen varios métodos para entrenar nuestra mente en este sentido. Uno de los más utilizados es la observación de algún fenómeno interno (como por ejemplo la propia respiración, los pensamientos o las emociones) o de elementos externos (como los sonidos ambientales). Cuando utilizamos la observación es muy importante que adoptemos una actitud de permisividad ante la experiencia, de manera que intentemos no interactuar con aquello que observamos: ni querer liberarnos de ello por ser doloroso, ni esforzarnos por prolongarlo por ser agradable. Es igualmente importante mantenerse alerta, atentos a los que sucede a cada momento. Otro aspecto que debemos cuidar es no entrar a evaluar aquello que observamos: lo aceptamos tal y como es, sin etiquetarlo como “bueno” o “malo”. Debemos, así mismo, intentar mantenernos en el momento presente, como si fuéramos un centinela que vigila la puerta de nuestra consciencia y deja pasar únicamente lo que sucede en el aquí y el ahora. También nos puede ser de ayuda intentar mantenernos en el aspecto más sensorial de la experiencia, ya que convertir la misma en lenguaje facilita que empecemos a juzgarla.
 
Otra de las estrategias para desarrollar esta habilidad es centrarnos en describir la experiencia, sin añadir nada ni intentar resumirla. Podemos describir la acción que estamos realizando en ese preciso momento, o los pensamientos que estamos teniendo. Si decidimos centrarnos en los pensamientos, es necesario tener en cuenta las siguientes premisas:
 
- Un pensamiento no es un hecho, es un simple producto de nuestra mente.
 
- Una interpretación sobre un hecho, por muy convincente que nos parezca, no deja de ser un pensamiento más y no algo real.
 
- Los pensamientos son siempre producto de nuestra mente, fruto en parte del estímulo que los desencadena y en parte de nuestra historia personal, que hace que interpretemos dicho estímulo de una forma u otra.
 
Al principio del entrenamiento puede resultar de utilidad recurrir a grabaciones de meditaciones dirigidas usándolas como una guía facilitadora de nuestra práctica. Uno de los sitios web donde podéis encontrar este tipo de recursos es el siguiente:
 
 
Nuestra mente está acostumbrada a “saltar” continuamente de un tema a otro, estando a menudo más pendiente de repasar el pasado y de anticipar el futuro que de vivir lo único que existe realmente: el momento presente. Este hábito de la mente supone un importante gasto de energía para nuestro organismo, y a menudo contribuye a nuestro malestar emocional aumentando nuestra ansiedad, tristeza, rabia y otros sentimientos desagradables.
 
El entrenamiento en meditación, como cualquier otro cambio de hábitos, no es algo sencillo. Requiere, sobre todo al principio, una importante dosis de paciencia y perseverancia. Sin embargo, si nos mantenemos constantes, podremos empezar a experimentar de manera relativamente temprana sus beneficios.
 
Los momentos de mindfulness suelen ser cortos al principio, y poco a poco y con la práctica se van dilatando más y más. Experimentar, aunque sea por breves instantes, el cese de la actividad mental y la sencillez y plenitud del aquí y el ahora suele ser una vivencia verdaderamente liberadora, que provoca cambios progresivos y potentes en la vida de muchas personas. Es una sensación difícil de explicar... ¡Probablemente la mejor manera de transmitirla es animarte a que la experimentes por ti mismo!
 
VNP
¿Qué es el Mindfulness?
martes 22 de mayo de 2012